jueves, 19 de febrero de 2009

La historia de Guillermino...


Cuando se cuenta con 8 años de edad y un barrio entero lleno de amigos y lugares fantásticos para darse por entero a las delicias de la lúdica y las aventuras, no es nada difícil meterse en algunos aprietos.

A Guillo, por ponerse a jugar bolas con César y con La Guama, en el solar de la cuadra, se le perdió el billete del mandado que le encargó Rosalba, su mamá. Para ser más precisos, en un descuido de éste, se lo echó al bolsillo El Chino, otro niño que estaba con ellos, mirando el juego.

Ahora está metido en el peor lío que hubiera podido imaginarse a su corta edad, pues Rosalba ya le tiene advertido que con otro daño más que haga, lo separa de sus amigos en vacaciones y lo manda a recoger café en la finca del tío Libardo, en las afueras de Pereira. Aquel lugar también es maravilloso; el único problema es que, según afirma el propio Guillo, en esa finca hay espantos.

Las únicas alternativas que tendrá este pobrecito niño, dadas las difíciles circunstancias, serán: fiar en la tienda, afrontar el castigo, hallar un tesoro enterrado o… todas las anteriores.

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